Tantas prisas para luego no tener tiempo.
Sólo la roca puede ser roca
Así como el cielo, cielo,
Colmando las aciagas horas
Que lapidan y golpean el pecho.
Un suspiro se atasca en la boca
Como tímida paloma en el cortejo,
Demostración de inexperiencia, que asoma
En los recovecos del silencio pétreo.
Y ahora es la risa, que se muestra burlona
Jocosa en un chiste que cuenta el viento,
Arrancando hojas secas al minutero
De un árbol que llora en caoba.
Estaba ahí, repitiéndose,
Como en la madera, la carcoma,
A la espera de un solemne verso
Que de verde cubra la mora.
«He soportado inviernos...
Y aún así, sigo aquí a la espera
De un café solo con la primavera».
Nunca pensé
Que ante el ruido del mundo,
Cuatro paredes
Me salvarían del mismo.
Con más acierto,
Menos prejuicio,
Surcando los mares
De mi propio delirio.
A la puerta,
A hurtadillas, viene a tocar el ruido
Que impera en las calles
Cual si fuera un circo.
Mil números de malabares
Pugnan y pagan
Por ser vistos,
Aclamados,
Aupados en su ejercicio.
Nunca pensé
Que a pesar de todo,
Uno acaba convertido en mimo.
¿Y los payasos,
Que ahora pierden el equilibrio
En la cuerda floja
Que les tiende el destino?
Nunca pensé
Que cuatro paredes
Pudieran salvar
—A uno— del martirio...
Del riesgo de actuar
Cual elefantes incomprendidos.
«Nunca pensé
Que totalmente
Sólo me acercaría a mí mismo».
¡Participa, comenta, comparte y suscríbete para que no te pierdas nada!
GRUPORADIOCOMPLICES.COM A las 22.00 con “CULTURA BOHEMIA” con Fernando Rc y ANASTASIA SOPALE, HOY Sandra Brinkworth Escritora y artista del alma…. Magazine informativo, entrevistas, charlas, debates, reflexiones …participa desde el chat Prog 18/06/2025
spotify
https://open.spotify.com/episode/5Jf2RxJjzoq0ZcvyAv7q4i?si=6tMqyLofTZudY5V5C6XvOw
ivoox
https://go.ivoox.com/rf/171314471
x
https://x.com/2radiocomplices/status/2040317101072650396
podcast
https://audio.com/fernando-rodriguez/audio/bohemia-18-06-2025
Remolino de polvo en el viento
Que viene a agitar al corazón
Austero,
Mientras que un alma se desalma
En competencia
Por llegar antes a la luna
Que la misma luna.
Digno de honorífica mención
Todo aquel que tal hito consiga
Sin tener apenas noción peregrina
Ni de los siglos ni la verdadera
Devoción.
«¡Págame en talentos!»,
Va exigiendo por la vida
Y a su paso, lo que toca y deja,
Lo convierte en sombras difusas
Que, por no tener, ni tienen nicho
En el cementerio.
Un sinsentido, un desafuero
Por tanto incauto sostenido
Hasta que esa alma, el corazón
Conquiste de esa luna
Envuelta en el viento.
Una consecuencia... Antológica.
Se dejaba la vida
En cada copa.
Se miraba al espejo
Que era su alcoba.
Susurrábale al viento
Por ver la aurora.
Sucumbía de nuevo...
¡Tormento interno!
Con sulfato de cobre,
Su piel cubriendo,
Densa tela de araña hecha,
Donde es la pena
El acorde que suena;
Tono perfecto.
Su intuición noctámbula
Ya desentona
Y es el silencio
Quien la palabra toma,
Genio y figura.
¡Aquelarre entre espectros,
Alma de Poeta!
Zaína suerte:
Después de tantos siglos
Y, aún, haciéndote la fuerte
¿Para cuándo oirás el grito
De esos que quieren tenerte
a su lado y ser tus fieles testigos?
Quieren verte,
Desprovista de filtros
Antes que de visita venga la muerte
Y encuentren hospedaje en su castillo.
Zaína suerte,
¡No te ocultes tras tu abanico!
¡Ven deprisa, socorre a los amigos!
Que entre duelos y quebrantos
No quieras, de ellos, esconderte!
Zaína Suerte,
Otra pieza de este delirio.
Otra pieza que pasar por alto
En dirección al Fuerte.
¡Sol! Tú que brillas en apariencia,
En lo alto del cielo,
Eres el dueño de un celemín
Que afina desafinando
Y nos inunda con un ruido
Que nos mantiene ciegos
Sin necesidad de mirarte directo.
Eso somos: legión que transita errabunda
Por un malecón que distorsiona...
¡Justo eso, la apariencia!
De tal modo andamos perdidos,
Como almas en inercia tras su propio brillo,
Brillo que dé algún sentido a su existencia.
Y por más vueltas que den a esta rueda,
Nunca acaban de darse cuenta
De que siempre, todo el tiempo,
Lo llevaban dentro, no fuera.
Sol... ¿Eres real o tan sólo un destello
Que parece guiar, pero al fin,
Nuestra alma se desorienta en su propio exilio?
¡Auxilio va pidiendo y mendiga su boca!
Aunque a través de su enmudecida sombra;
Aunque sólo sean las aves de ese mismo cielo
Las que acerquen la plegaria a esas nubes mensajeras,
En desafío pleno de las leyes gravitatorias
Que impiden nuestro desapego del suelo.
Por ello, sueñan, sueñan despiertas
Que son un cuerpo: ídolo, cárcel y fuente
De una vida Impostada,
De una vida que se finge perentoria.
*Este poema es el fruto de haber escuchado el audiolibro De regreso a mí, de mi querida María Inés Calcagno y, como hice, podéis disfrutarlo en este enlace:
https://youtu.be/CVwI8g6iSSI?si=7vPM84SpQh44ixOx
El mundo entero duerme en su silencio,
y alza esa calma tímida bandera;
parece firme, en nada se acelera,
siempre a la espera, atento, a cualquier precio.
¿Atento a los vanos triunfos del necio,
e impasible al tornarse éste en fiera?
¿Podrá algún soplo, luz o magia austera
borrar la inhumanidad que hoy presencio?
No hay llaga más atroz que la indiferencia,
ni parodia más cruel que la caridad
cuando se adorna con fingida esencia;
ni enemigo peor que la propiedad
del falso amigo, cuya diligencia
lleva a su hermano a su misma indignidad.
Eclosión
En mitad del silencio roto
Que corre, camina, calcina
Los recuerdos de otras vidas
Que creía suyas y eran de otros.
Eclosión
De una burbuja que el tiempo cristaliza
Y transforma en lamento devoto,
Tormenta que trae la calma consciente,
Que mengua el castañeo de dientes.
Eclosión
De un nuevo yo libre de escombros
Que antaño fueron tumba,
Comodidad que esclaviza
Y rigidiza la moral más genuina.
Eclosión:
Un parto en que anochece lo caduco,
Las claras se revuelven y las yemas florecen
Cual nuevo ser que a plantar viene su simiente
Y sea la luna quien las primicias coseche...
¡Agujetas sufre la tierra!
Pues no hay eclosión sin grietas.
Liese la manta a la cabeza
Que el pedrisco, cual tigre, acecha
—Taimado, sibilino—,
En pos de la liebre libre
Que incauta bebe en natural aljibe.
Aguas mansas la acompañan
Al tañido de una campana lejana,
Cual tamborrada de golpes secos;
Prefacio de sentencia en firme.
Una premonición: el azufre llena el aire...
Y el vacío que ahora deja, ocupa
El alma libre de la liebre ilusa.
Intermitente.
Hoy, mañana y siempre.
¿La fugacidad del tiempo?
Un momento y es pasado.
Mas, lo tienes presente,
Tanto que al propio lo ves lejano.
Pareces vivirlo
En tu mente ausente,
Porque juega con el blanco
De las próximas nieves.
¿Y ahora, qué?
¿Cuándo estar consciente?
Hay ojos y ojos:
Unos miran sin ver;
Los otros, directamente, no se ven.
Siempre, mañana, hoy...
Intermitente.
En este clip, hablamos de cómo fueron mis primeros pasos en este viaje llamado Escritura.
Ese "ratito" como decía el propio Leonardo, desde luego que ha quedado marcado en la memoria con tinta indeleble.
¡Gracias, amigo!
'Reminiscencias del Ayer' fue, como bien afirmo en este minuto, la llave que dio despliegue a las obras posteriores.
Dejo el propio poema aquí escrito junto a otros enlaces de vuestro interés:
'Reminiscencias del Ayer'
Alienados somos de nuestro pasado
y de los sinos, arrastrados.
Deambulando por terrenos agrietados,
peligran recuerdos salvados
de las grises neblinas de nervios apocados.
¿Quién me ayudara a pescar, a pescar
esos fragmentos de vidas pasadas
que, fugazmente, a la deriva van
sin retorno aparente?
Echa las redes a la mar, que a lo mejor,
hermano mío, hoy te sonríe la suerte.
Echa las redes a la mar, que a lo mejor,
retorna ese tu retal somnoliento,
del más allá, pidiendo recobrar aliento.
¿Quién me ayudara a pescar, a pescar
ese fragmento de vida pasada
que, fugazmente, a la deriva fue
sin retorno aparente?
¡Agradeceros vuestra visita y espero que disfrutéis del día!
✒️ Reminiscencias del Ayer:
https://nosoloespoesia.blogspot.com/search?q=Reminiscencias+del+Ayer
📚 Recetas Con Retórica:
📖 El Asesino Del Padre Nuestro:
👨🏫 El Maestro De Las Mil Caras:
https://editorialcirculorojo.com/el-maestro-de-las-mil-caras/
Que me ilumine su brillo
Mientras sea el anhelo mi suelo
En un tiempo donde el mensaje
—Profundo—
Se diluye en historias sin argumento.
Donde el placer efímero
Se ha vuelto moda de los necios,
Donde el corazón improductivo,
Pronto es tenido por cacharro viejo.
Sin cero el consuelo, a la izquierda
Hace sus números,
Por marcar siquiera una nimia diferencia
Que amortigüe su anunciada y forzada
Caída.
A la que le sigue el ritmo la del pelo,
Pues la presión se agranda
Cuando se le antoja a cualquiera
Sacar los pies del tiesto,
Dejando por migas, como las del Cuento
—Y temblando—
Sus dedos.
¿Y qué tocarán, qué tocarán éstos,
Sino ese mismo suelo sembrado de anhelos,
Anhelos donde
El Mensaje,
Lo Profundo
—De una vez—
Recupere sus sublimes fueros?
Hablar de Federico García Lorca es hablar de dualidad. E, irremediablemente, hacerlo de ésta es internarse ya no en un mar, sino un océano de contrastes. No tanto en el sentido más estricto de la competitividad, pero sí en el de la búsqueda de la complementariedad perfecta tal como la concibe el propio Lorca.
SONETOS DEL AMOR OSCURO la considero una obra donde nuestro autor da rienda suelta a su espíritu jovial —y no menos disruptivo— en ese juego de "decir sin decir" o, en su caso, "decir mucho en poco" y que nadie (o casi) querría que se dijera, al menos no en público, siempre alzando copas a rebosar del gran reserva de litros que mantengan las apariencias. ¿Resultado? Todo un elenco de pocos versos, catorce por cada poema albergado aquí, que en realidad ejercen de disfraz perfecto para esas espadas endecasílabas de doble filo consonante.
Porque, dado el clima tan represivo con el que le toca codearse, lo suyo viene a ser algo parecido a vivir con las Manos cortadas, al no poder expresar abiertamente todo su sentir, todo su amor por alguien que ni mucho menos me esperaba: Salvador Dalí, su amante secreto (y con cuentagotas), su amor prohibido.
Sin embargo,