¿Mas quién,
Con sus ojos verdes,
Al infinito mirará?
La oscuridad
Es luminaria
De aquellas almas
En tempestad.
No hay condena,
Mas no hay igual.
Sí hay dicha
Cuando tú no estás;
Así te haces llamar:
Impiedad.
Microrrelatos, poemas y mucho más.
¿Mas quién,
Con sus ojos verdes,
Al infinito mirará?
La oscuridad
Es luminaria
De aquellas almas
En tempestad.
No hay condena,
Mas no hay igual.
Sí hay dicha
Cuando tú no estás;
Así te haces llamar:
Impiedad.
Atisbos de Primavera,
Pasillo arbóreo, verde vereda,
Que empiezas cuando acaba la fresca
Y no terminas, no cesas.
Decorada en liminal flora,
Es la Primavera,
Que no entraña más riesgo...
¡Si acaso morir! Cual un tal Stendhall.
Primavera:
Omnipresente Florencia,
Allá donde vayas,
Tanto por dentro y por fuera.
¿Decisión o Destino?
«Todos tenemos dentro de nosotros una tendencia constructiva y otra destructiva; lo que nos diferencia es cómo gestionamos esas tendencias. [...] 'El lobo estepario', que justo habla de esa complejidad del ser humano, que lo inclina, por un lado, hacia la búsqueda de lo verdadero, lo bueno y lo bello, mientras que, por otro lado, lo inclina hacia la búsqueda del placer y la disipación».
LOS HILOS DEL DESTINO, de Moshe Kalzadila
¿Qué es el Destino para ti, lector?
La Real Academia Española propone varias acepciones del término, tantas como matices podemos experimentar a lo largo de esta obra. Se habla de una fuerza desconocida, de un encadenamiento de sucesos que parece necesario, de circunstancias favorables o adversas, de aplicación a un fin concreto, incluso de meta o punto de llegada.
Sin desmerecer dichas definiciones, la novela sugiere otra lectura posible: la del destino entendido como sucesión de patrones inconscientes que tienden a repetirse, especialmente dentro del ámbito familiar.
El título resulta potente y casi premonitorio si atendemos a la historia del protagonista, David, quien en distintos momentos se percibe condicionado por fuerzas que parecen superar su voluntad. Sin embargo, la pregunta que sobrevuela la narración es otra: ¿son realmente externas esas fuerzas o se transforman a través de las decisiones que cada uno toma?
Desde los primeros capítulos [...].
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Remolino de polvo en el viento
Que viene a agitar al corazón
Austero,
Mientras que un alma se desalma
En competencia
Por llegar antes a la luna
Que la misma luna.
Digno de honorífica mención
Todo aquel que tal hito consiga
Sin tener apenas noción peregrina
Ni de los siglos ni la verdadera
Devoción.
«¡Págame en talentos!»,
Va exigiendo por la vida
Y a su paso, lo que toca y deja,
Lo convierte en sombras difusas
Que, por no tener, ni tienen nicho
En el cementerio.
Un sinsentido, un desafuero
Por tanto incauto sostenido
Hasta que esa alma, el corazón
Conquiste de esa luna
Envuelta en el viento.
Y se perdió
Entre las agujas del olivo
Y reapareció,
De pronto,
Para encontrarse a sí mismo.
¡Oh, gato, gato minino!
De oscuro pelaje,
A veces, blanquecino,
Que allá fuiste a fundirte
En lo desconocido.
En este Reel descubrimos cómo la incoherencia creativa 🎨 toma dos vías, distintas en la forma, pero hermanas en el fondo. 🔮
La contundencia con que se encuentran se convierte en una invitación y, al mismo tiempo, una experiencia que queda dibujada y escrita en la memoria. 🧠
Increíble... ¿Pero cierto?
El Aleatorio Bar, de Madrid, es testigo.
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¡Gracias por dejarte arrastrar por esta incoherencia! 🫨
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Desciende raudo el río embravecido,
Y, brusco, el meandro lame, receptivo,
Sin más ruido que un susurro prometido.
Sin permiso, el pececillo vuela,
Siguiendo la estela que deja su estela,
Siguiendo la huella que marca su espuela.
Sueño subrogado, pura secuela,
Tortura plácida que no amaina ni vela.
Pasa el río y anega todo vestigio;
De sus ciclos hace escuela.
El pececillo vuela buscando sentido,
Y el meandro al río espera, aunque duela.