Y quién soy, sino nadie, alguien, todos...
Microrrelatos, poemas y mucho más.
Porque son tus ojos negros,
oscuridad,
Que despliegan del arcoiris
Su espacio sideral
Y en mil colores estallas
Sin igual
Sobre un polvo blanco
Que parece... ¡Simula no estar!
Hasta que sea Ella
Quien aliente el Despertar
De un tiempo de no tiempo,
Donde exista Ella...
Y nada más.
Con Mucho Amor
«Intentar luchar contra algo de aguella magnitud estaba siendo una misión imposible, […] estaba aguantando los ataques constantes del nomu en sus pensamientos, aunque cada vez era más complicado mantenerla con vida.»
Y qué vida...
Una cargada de contrastes, en mayoría, contradictorios entre sí aunque parezcan fluir en la misma dirección. ¿Final de trayecto? Bifurcación.
Pero quizá nunca hayamos estado hablando de cosas distintas, sino de lo mismo, de un todo: la Unidad, unidad de seres en apariencia separados y, sin embargo, forman parte de un mismo cuerpo... ¿Físico? ¿Espiritual? ¿Los dos?
En LOS COLORES DE LA OSCURIDAD, de nuestra querida Gemma López Pascual, con una alta probabilidad encuentres la respuesta a este dilema que aquí se presenta engalanado con sus múltiples capas. Porque sí, lector. Estás ante una obra que representa toda una lección que acompaña a la famosa teoría de la Relatividad. Lo que es arriba, puede que sea abajo y viceversa. ¿Y si lo que estás leyendo sólo es otro holograma de lo que hasta hoy has considerado 'Realidad'? ¿Y si nunca abandonaste el plano Onírico, asumiéndolo justo como Realidad?
La protagonista de este segundo volumen (también el primero y el que está por ver la LUZ), se hacía exactamente las mismas preguntas. Aura ha ido evolucionando, y nosotros con ella, por un camino en principio preñado de luminosidad pero nunca exento de esa oscuridad transformada en retos, luchas con el entorno, a nivel interno y, en general, con la propia vida, a la que le es dificil hallarle su sentido, un propósito, motivo que la aliente a continuar experimentándola. […]
Eso... experimentándola. Más y mejor, por este enlace:
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¿Te atreverás a fusionarte con Ella, con sus emociones y vivencias, con... Aura?
Mi consejo: simplemente... SIENTE.
Lo Cotidiano... A Quemarropa
«trasindependiente dijo:
¿Dónde empieza el alma y termina el cuerpo? ¿Dónde empieza el libro y termina la imaginación de quien lo lee? Gracias y saludos.»
Y a mí como lectora, me gustaría agradecer la existencia de obras tan disruptivas como ésta.
SEMILLAS DE BAOBAB, de Margarita Bokusu Mina, la verdad es que sorprende.
Primero porque su estilo narrativo base (el género epistolar), le ha sabido resaltar su función de "confesionario", vía por la que comunicar aspectos o situaciones, emociones ya, que en persona se hace imposible, bien por la distancia geografía, incluso sentimental, o por falta del valor suficiente que se requiere reunir para ello.
Segundo, porque tal y como está estructurado (casi a modo brainstorming, en algunos casos), favorece a la naturalidad y proximidad respecto al lector por cuyas manos pasen estás páginas, "estás letras", lo que facilita que temas tan duros como los desengaños amorosos, la pérdida de un ser querido o el estar atravesando algún tipo de enfermedad, se haga más llevadero y de lugar a la empatía, muchas veces, la píldora más efectiva. Porque le puede suceder a cualquiera.
Cada SMS, E-Mail o entrada de blog (los famosos posts, aunque queden sin recibir respuesta), refleja justo eso: lo cotidiano, sin adornos ni rodeos para maquillar el asunto, directos al grano, a quemarropa. […]
Y aún hay más, porque no queda aquí...
Pero, por este enlace, puedes seguir:
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https://www.bubok.es/libros/247822/semillas-de-baobab
Ahora sólo te toca el turno de viajar hacia "tu yo" de los años 2000.
¡Que lo disfrutes, lect@r!
Que no, que sí;
Que sí, que no
Y lo sabemos los dos.
Que no. Que a tu casa
No volverás.
Que la paloma blanca
Al viento alza el vuelo
—El del más allá—
Y huérfano queda el nido,
Al Tiempo le cae el último grano
Y la Cultura de plomo, odio,
Pasión y sangre ha muerto.
De su último grito.
De su último ingenio:
Verbo, Garbo, Garra y Sueño...
Con su duende y dolor flamenco.
Con su último beso... no yermo.
Que no te preocupaste de nacer,
Como tampoco de morir.
Con y por tu verso,
Que juega, sí,
A preocuparse de vivir.
¡Silencio!
Era noche de Luna llena
Sobre la tierra que parió una cierva
Cuando huía de sus ojos tristes
Ahogados en cercana alberca.
La esperanza del rayo de plata
Vio diluirse en el agua ingrata,
Cuyas ondas de quietud errante
A su alma emboscada ululaban.
En verdad, simples fetiches
Su fértil y animosa camada...
Un puñado de simples títeres
O la imperante vanguardia.