Remolino de polvo en el viento
Que viene a agitar al corazón
Austero,
Mientras que un alma se desalma
En competencia
Por llegar antes a la luna
Que la misma luna.
Digno de honorífica mención
Todo aquel que tal hito consiga
Sin tener apenas noción peregrina
Ni de los siglos ni la verdadera
Devoción.
«¡Págame en talentos!»,
Va exigiendo por la vida
Y a su paso, lo que toca y deja,
Lo convierte en sombras difusas
Que, por no tener, ni tienen nicho
En el cementerio.
Un sinsentido, un desafuero
Por tanto incauto sostenido
Hasta que esa alma, el corazón
Conquiste de esa luna
Envuelta en el viento.



