A ritmo endemoniado
Un raudal cabalga
Rimando enrarecido
Hacia un canal
Que inunda —cegado—
De versos ignotos
Enlazando destinos.
Una partida perdida
Ganada por sus dados
Con sólo en el infinito
La vista y mira fijas.
Algo invisible, sin cuerpo,
Que a mi cuerpo se apega
Cual lapa hecha ausencia,
Susurra a solas, a sí mismo,
Un secreto por todos sabido
Salvo por las huellas
Que dibujan el camino,
Cruce de verdes prados
Ceñidos en su corsé de vidrios.
¿Y qué eres?
¿De dónde vienes,
Que haces de las sombras
Tu ilustre sayo?
Mellado cayo,
La brújula de los sinos.
