¿Mas quién,
Con sus ojos verdes,
Al infinito mirará?
La oscuridad
Es luminaria
De aquellas almas
En tempestad.
No hay condena,
Mas no hay igual.
Sí hay dicha
Cuando tú no estás;
Así te haces llamar:
Impiedad.
¿Mas quién,
Con sus ojos verdes,
Al infinito mirará?
La oscuridad
Es luminaria
De aquellas almas
En tempestad.
No hay condena,
Mas no hay igual.
Sí hay dicha
Cuando tú no estás;
Así te haces llamar:
Impiedad.
¡Sol! Tú que brillas en apariencia,
En lo alto del cielo,
Eres el dueño de un celemín
Que afina desafinando
Y nos inunda con un ruido
Que nos mantiene ciegos
Sin necesidad de mirarte directo.
Eso somos: legión que transita errabunda
Por un malecón que distorsiona...
¡Justo eso, la apariencia!
De tal modo andamos perdidos,
Como almas en inercia tras su propio brillo,
Brillo que dé algún sentido a su existencia.
Y por más vueltas que den a esta rueda,
Nunca acaban de darse cuenta
De que siempre, todo el tiempo,
Lo llevaban dentro, no fuera.
Sol... ¿Eres real o tan sólo un destello
Que parece guiar, pero al fin,
Nuestra alma se desorienta en su propio exilio?
¡Auxilio va pidiendo y mendiga su boca!
Aunque a través de su enmudecida sombra;
Aunque sólo sean las aves de ese mismo cielo
Las que acerquen la plegaria a esas nubes mensajeras,
En desafío pleno de las leyes gravitatorias
Que impiden nuestro desapego del suelo.
Por ello, sueñan, sueñan despiertas
Que son un cuerpo: ídolo, cárcel y fuente
De una vida Impostada,
De una vida que se finge perentoria.
*Este poema es el fruto de haber escuchado el audiolibro De regreso a mí, de mi querida María Inés Calcagno y, como hice, podéis disfrutarlo en este enlace:
https://youtu.be/CVwI8g6iSSI?si=7vPM84SpQh44ixOx
Liese la manta a la cabeza
Que el pedrisco, cual tigre, acecha
—Taimado, sibilino—,
En pos de la liebre libre
Que incauta bebe en natural aljibe.
Aguas mansas la acompañan
Al tañido de una campana lejana,
Cual tamborrada de golpes secos;
Prefacio de sentencia en firme.
Una premonición: el azufre llena el aire...
Y el vacío que ahora deja, ocupa
El alma libre de la liebre ilusa.
Hablar de Federico García Lorca es hablar de dualidad. E, irremediablemente, hacerlo de ésta es internarse ya no en un mar, sino un océano de contrastes. No tanto en el sentido más estricto de la competitividad, pero sí en el de la búsqueda de la complementariedad perfecta tal como la concibe el propio Lorca.
SONETOS DEL AMOR OSCURO la considero una obra donde nuestro autor da rienda suelta a su espíritu jovial —y no menos disruptivo— en ese juego de "decir sin decir" o, en su caso, "decir mucho en poco" y que nadie (o casi) querría que se dijera, al menos no en público, siempre alzando copas a rebosar del gran reserva de litros que mantengan las apariencias. ¿Resultado? Todo un elenco de pocos versos, catorce por cada poema albergado aquí, que en realidad ejercen de disfraz perfecto para esas espadas endecasílabas de doble filo consonante.
Porque, dado el clima tan represivo con el que le toca codearse, lo suyo viene a ser algo parecido a vivir con las Manos cortadas, al no poder expresar abiertamente todo su sentir, todo su amor por alguien que ni mucho menos me esperaba: Salvador Dalí, su amante secreto (y con cuentagotas), su amor prohibido.
Sin embargo,
¿Nos embarcamos en esta travesía... a la gallega?
Porque todo un mar de sabores, nos aguarda.
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Pobre de ti, Estatua de Sal
Que, sin querer, ves la vida pasar.
Ves pasar hasta a una perdiz,
Nerviosa por que a sus polluelos
Les crece, en lugar de pico, una nariz.
Y de tan quieta que estás,
Cuida que no te salgan orzuelos,
No sea que, por ojos, luzcas su cicatriz
De tanto mirar al infinito,
Donde crees que perdiste tu libertad
Casi como monje capuchino.
La lluvia... es a la tierra
Lo que tus dedos... a mi piel,
Tintinean... cual inquietas gotas
Y hasta aquilatarla... no cesan.
¿Del frío invierno... a la primavera...?
A la flor más blanca... sonrojas;
Al tiempo... al colapso empujas
Y a mi razón... arrugas cual mero papel.
Ojalá... hecha estuviera
De firme... y regio dintel
Para no ceder... entre tus jambas
De puro... y diestro... Gato con botas,
Cuyo simple guiño... derrite a la miel.
Vuela, vuela amigo, vuela
Sobre esquejes de pimienta.
Corre, corre amigo, corre
Y deja atrás toda amarga espuela.
Ríe, ríe amigo, ríe
¿Quién dio nombre a la vergüenza?
Come, come amigo, come
No vaya a ser que un día no puedas.
Bebe, bebe amigo, bebe
De un manantial su pureza.
Y sueña, sueña amigo, sueña
Con que soñando se quede la guerra.
Luna nueva en el Sol
Arraiga en las nubes,
Va ahí sin solicitudes,
En mutua virtud su amor.
¿Adónde vas, por qué huyes?
¡Muéstrate en todo tu ardor
Y coloréate en tu arrebol
Mientras restas latitudes!
Tu haz clávame en el pecho
Para que inserto quede
Tu pálido deseo:
Ser bello satélite
Que trasciende el recuerdo...
¡Que vive y nunca muere!
I hear your voice, nears a sound
Walking through this desert
Which is this town.
Going goes all around
Deep in your future
Cheers me up when comes home.
From the air takes ground
While it moves
Quiet coming down.
Let dance the Swan Lake song
Picking tenderly our broken soul.
No more tears, they are gone,
Cause will always get your touch.
Purple, red, anyone's hot
And fastly takes me away
Without stopping run
To get back into our Wonderworld
With a smothy wishper
climbing rainbow above.
Cuando vas a mi lado
Más me asemejo
A la Rosa de los vientos,
Pues mi flecha al norte
Cree que dispara, pero en verdad
Apunta en particular
A ningún sitio, siendo
Puro vicio de un tálamo
Sin hipo a ritmo continuado.
Cuando vas por delante
Pareces regirte a golpe
De mazo justiciero
Con ganas de encerrar
En su propia cárcel
A mi yo más fiero.
Vengo entonces con mi abogado
Del diablo y su infame alegato
Para sacarte de quicio sin justo juicio.
Cuando vas por detrás...
¡Puro fandango!
Que mis palmas en comparsa
Acompasan y en cadencia toman
El golpeo de tus manos en la caja
Al llorar las cuerdas sus notas
Cuando soy muñeca de tu guitarra.
https://www.facebook.com/groups/gruporadiocomplices/permalink/9337747479645582/
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¿Incluirla también en el programa oficial de estudios?
«Déjame ser la persona
Que por ti beba los vientos,
Que por tu nariz se cuele
Por ser tu único sustento.
Ábreme esa tu ventana,
Será nuestra puerta al cielo
Donde podremos levantar
La rampa hacia los sueños.
Eso me gustaría ser,
Para envolver tu cuerpo
En días de abrasante
Calor que rompe el silencio.
Eso me gustaría ser,
Silicio que huela a viento.»