Y mi alma sobrevuela al horizonte,
Entre suspiros de lugarteniente
Que no tiene la convicción
De seguir estando vivo.
Porque vivo permanece el recuerdo
De una Sabana de verde trigo
Que atrás dejó su firmamento
Y al frente planta álveo fruto.
Con garfios aprésame
Y en tu esparavel envuélveme
Y entre retruécanos embáucame
Para no avistar falsa tierra firme
Que afirme mi dejar de ser.
Pero mi alma sobrevuela y vuela libre
En su elíptica, horizonte
Entre Casiopea y Orión
Que no encierra su constelación de sueños
En un cochambroso y sinuoso figón,
El cual... ya ni es.
