23 febrero 2015

Rebelión de los Gatos Negros




Se esconde de noche en soportales
en su contubernio congregada
a cuatro patas “la mala suerte”.
Rondando a veces por los mil puentes

tristes felinos, gatitos negros,
en centro de males convertidos
tan injustamente por la gente,
pues la misma “la” busca y con creces.

¿Qué culpa habrá en los pobres mininos,
seres vivos que hizo Dios negritos?

Templar el hierro con su propio yerro
es, entonces, de gente ignorante.








18 febrero 2015

El Errante Ermitaño








Anduve por un bosque frondoso
y, a la par corría un arroyo susurrante,
el cual mis pies rondaba celoso,
pues sus guijarros no eran tan radiantes.

A lo lejos, un repicar cantaba ruidoso;
y no era más que un campanario errante,
ermitaño, como aquellos parajes.
Me crucé, así, con seres pasmosos.

Éramos uno, danzando descalzos:
el riachuelo, mis pies y sus brazos;
era la música de las hadas del campo.

Un tono detrás de otro, a pedazos.
Más tenue, más fuerte, a golpetazos...
Así es la sinfonía de los Madrazos.



Exilio





El cuerpo está presente;
el alma, en cambio, ausente:
cuerpo frío y doliente.

Piden algo decente
en alguna otra parte, en cualquier sitio.

Ojos que el miedo han visto
acallando van la voz del olvido,
curando heridas del clavo ardiente.

Larga espera paciente
la de los que lidian con su destino:
tío, sobrino, primo

emprenden su marcha desde el oriente
que, en el fondo, es hiriente.

Con su sayo, a su ritmo,
toman rumbo a su exilio.
Mas esa yaga, la llevan latente.









17 febrero 2015

La Muñeca Rota








Desatábase una tempestad
por vez primera en una noche.
Creen que un cinto fue de castidad,
sin cobardía ni reproches...

Rota una muñeca, un momento
entera mirábase al espejo;
rostro diáfano de integridad,
mas perdido en onda oscuridad.

No fue la vejez su talento
ni el ocre de pasados sueños;
sí, pues, su oculta ïdentidad
que carcomía con ansiedad.

Cual termita en movimiento
que va en pos de su alimento
su huella dejaba en una oquedad,
trémula ante tan cruel impiedad.

Una ninfa en su aposento
observaba con esperpento
su desfigurada realidad:
le fue quitada su humanidad.

¡Pobre muñeca! Ora sarmiento,
ora brizna que eleva el viento.
Por vano don de una voluntad,
con una veleta hace hermandad.

He aquí el final del cuento
y aún dejándonos sedientos,
pues no bebimos la eternidad
de la ambrosía en la deidad...




14 febrero 2015

Entre dos aguas





Ni son torrentes ni son cascadas,
mas su embrujo alrededor vibraba.

Dos aguas con Ellas do voy nadan
por las que, entera, ofrezco la vida.
Sois espejos do reflejo mi alma,
mas mi espíritu allende subyace.

Allí do el Cielo las olas palpan,
con espumosas y húmedas manos,
sin vergüenza alguna llegaban
ardientes de Venus las Fugaces.

Lo sois tanto que nadie atrapa
al huidizo y fugitivo Tiempo,
quien en competencia declarada,
descuidadas a las gentes hace.

Cual anodinos astros os tratan
luego de haber gastado toda
la afortunada y amable esperanza
en que el halo vuestro en todo atina.

Mi luz vosotras sois, sois mi guía.
Sólo una, no obstante, me obnubila...








06 febrero 2015

Milagro en la Toscana








Pasión, furor, nirvana;
alocado y exaltado
es el querer humano,
cual de flor en flor vaga.

Goce, ardor, la Toscana;
abnegado y envidiado,
suspirando taimado
él quedóse sin habla.

La catedral, labrada;
fausta, ¡sorpresa, exalto!

Vencido en arrebato,
su espinazo combaba.

Cielo e Infierno se aunaban;
crepúsculo, ¡milagro!

A solas, ese rayo
que un momento lloraba.

Aire, brisa, sábanas;
los fantasmas colgados,
uno de ellos alado:
De un ángel se trataba.




05 febrero 2015

El Desierto




El desierto surcan de mi piel
las sutiles caricias de tu mirada,
esperando a que las den de beber
de esa fuente que es tan ansiada.

Tan ansiada que no sabes quién
o qué te impidió encontrarla;
un año arriba o abajo o a granel
que en pesada carga acababa.