Cual neblí que hiende el cielo
En incesante aleteo,
Cual santo que emerge glorioso
Del inocuo silencio,
Así caminamos juntos todos
Hacia el abismo inocente
De un pozo sin fondo ni freno
Que ni ve ni padece ni siente
Una humanidad que intuye de lejos.
Quiera quien sea,
Dios, tú o yo,
Oír al ciego,
Ver al mudo
O hablar al cojo
Y dejar ir al vanidoso,
Que ni acoge
Ni habla
Ni ve
Ni oye.
