En los últimos estertores del verano
Es su voz envuelta en gris
Quien al silencio cede el paso...
Preámbulo perfecto
De su agotamiento anunciado.
Un estío que camina ya cansado
De sí mismo entre sus propios sudores,
Que ve envejecer impotente
Del Lorenzo sus valientes rayos.
Y va naciendo un ocaso más temprano.
Y va ganándole el pulso a su ritmo,
Casi taimado
Cual ladrón ladino de latitudes...
Empachado.
El verano en sus últimos estertores
Apela a un póstumo llamado:
Su hermano pequeño,
Por todos conocido como Miguel
Y que próximo es su Santo.
Como de la humanidad es su último hálito.

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