Sólo la roca puede ser roca
Así como el cielo, cielo,
Colmando las aciagas horas
Que lapidan y golpean el pecho.
Un suspiro se atasca en la boca
Como tímida paloma en el cortejo,
Demostración de inexperiencia, que asoma
En los recovecos del silencio pétreo.
Y ahora es la risa, que se muestra burlona
Jocosa en un chiste que cuenta el viento,
Arrancando hojas secas al minutero
De un árbol que llora en caoba.
Estaba ahí, repitiéndose,
Como en la madera, la carcoma,
A la espera de un solemne verso
Que de verde cubra la mora.
«He soportado inviernos...
Y aún así, sigo aquí a la espera
De un café solo con la primavera».
