Lo que siento por ti desde que de nuevo nací al tenerte por vez primera frente a mí y luego a mi lado, me obliga a ser tupida e inerme niebla para enrocarme en tu boca de almidonados labios, sin hacerte daño, pues prisión ya es de este corazón por ti cautivado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Atisbos de Primavera, Pasillo arbóreo, verde vereda, Que empiezas cuando acaba la fresca Y no terminas, no cesas. Decorada en liminal flo...
-
Remolino de polvo en el viento Que viene a agitar al corazón Austero, Mientras que un alma se desalma En competencia Por llegar antes...
-
¿Decisión o Destino? «Todos tenemos dentro de nosotros una tendencia constructiva y otra destructiva; lo que nos diferencia es cómo gesti...

No hay comentarios:
Publicar un comentario