Este microrrelato y relato se engloban en el reto de escritura creativa #EstrellasDeTinta creado por Katty COOL. Las normas son estas para poder participar y así entender la dinámica.
AVISO: No hay contenido sensible (TW)
Sin rumbo
Microrrelato
Bajo Cero
Relato
El domingo 8 de enero de 2017 fue verdaderamente un
día de los más gélidos en la historia del norte cántabro. Pero los casi diez
grados bajo cero que azotaron la comarca fueron lo de menos. Y en esta ocasión,
la participación de los vecinos del área que circundaba el Pozo Tremeo, fue
inestimable:
Llevaba con este cerca de dos días desaparecida. La
última vez que se tuvo nociones de ella fue en un cruce de caminos próximo a la
localidad de Rumoroso, tierra de leyendas motivadas por el propio lago. Según
se contaba, la última persona con quien habló fue una abuela sentada sobre un
poyete situado en ese mismo cruce. Según su testimonio, la joven necesitaba
saber qué camino conducía al norte. Y ya había llegado a Cantabria, sólo que no
a su destino final. Estaba por proseguir su camino cuando la señora la retuvo
para darle y obtener más información. Al parecer, no se percató de las señales,
puesto que ya se encontraba cerca de la casa rural donde hubieron quedado: iba al encuentro de
otra chica con quien se mensajeaba vía correo electrónico desde Málaga. Se la
veía muy entusiasmada por conocerla en persona. Se llamaba Ángeles Pausini, veintitantos
años, tal vez treinta, morena de pelo, metro sesenta y tantos y ojos verdes. Le
sorprendió que tuviera una marca de nacimiento en el cuello casi con forma de
corazón… y ¡el apellido!, que resultó proceder de su tatarabuelo paterno,
oriundo de Faenza y que se afincó en el sur de la península. Pero que si de
algo estaba segura era que iba muy apurada. Decidió acompañarla finalmente en su periplo, al menos
hasta la entrada a la casa rural.
Ángeles quedó sorprendida por la agilidad de la
anciana; se notaba que era “chicarrona del norte” porque se mantuvo estoica en
todo momento ante el frío lacerante sin apenas más abrigo que una capa de densa
lana. La recién llegada, en cambio, y a pesar de su anorak acolchado, tocaba
las castañuelas con su dentadura de porcelana. Eran casi las ocho y media, hora
vespertina del lunes día 2. Al siguiente, resultó que María, su mailfriend,
la sorprendió al haber contratado un tour para que conociera más a fondo el
pueblo y sus alrededores, incluido el famoso Pozo junto con su flora y fauna. Al
bajar a desayunar, sentadas en una mesa de decoración rústica iluminada por un
ventanal con muy buena panorámica del paisaje que las aguardaba, releyeron el
folleto propagandístico con avidez y resultó que por veinte euros más, el programa
quedaría redondo con un viaje en barca para dos por el Pozo.
Tras acallar el estómago, decidieron seguir la ruta
programada. Próxima parada: visita guiada a la Iglesia, vestigio arquitectónico
de la época barroca, propia del siglo XVII. Luego, les tocaría admirar la
belleza de los barrios de San Pedro y Rodil.
Entre el miércoles 4 y jueves 5, se patearon los
barrios de Rosales, Escuelas y Pedroa, disfrutando del aire puro del cercano
mar y de la hospitalidad de sus habitantes que, aunque larga, la ruta no daba
para conocer a sus más de ochocientos treinta. El viernes terminaron por
fotografiar La Venta, El Pozo y Tremeo. Por providencia o por mera coincidencia,
se encontraron con doña Sofía, la misma señora que la ayudó a ubicarse en el
terreno y en agradecimiento, la invitaron a comer en el Café Tucán, a diecisiete
kilómetros desde Tremeo.
Alquilaron un coche modesto.
Tras salir del local, se dieron los teléfonos a fin de
no perder contacto.
A partir de ahí, se le perdió la pista.
Dos días transcurrieron intentando localizarlas. Doña
Sofía, cansada de pulverizar el teclado de su teléfono y de que los tonos no
diesen paso a la melosa voz con deje andaluz de Ángeles o al vozarrón de contralto
de María, decidió ahondar en la parte más silvestre de Tremeo, tomar prestado
un trozo de la tierra que la vio nacer allá en los años cuarenta y lo cubrió con
maleza para luego acercarse a la laguna. Una vez allí, los arrojó a sus aguas
de once metros de profundidad, junto con sus esperanzas. ¿Motivo? Según vetustas
costumbres de sus ancestros, se debía tener en cuenta la dirección que tomaban sus
aguas después de arrojar la tierra: siempre hacia los extremos. Por desgracia, tomó
dirección distinta a la del nordeste, es decir, que lo más probable era que
cambiara el tiempo. Sintió una punzada en el lado izquierdo del pecho.
Con celeridad, propagó la noticia entre sus convecinos, incluido el dueño de la casa rural. Se movilizaron en seguida como si de una cacería se tratara. Se pusieron en contacto hasta con el periódico y radio del pueblo. Avanzaban las horas y sin rastro, los minutos parecieron hechos de melaza. A cada segundo, lo que en un principio venía a constituir una llovizna, se transformó en perdigonada blanquecina. ¡El Pozo! ¿Qué le pasaba? Debido a las bajas temperaturas, acabó congelándose, casi por completo, sí, como también se le quedó congelada en la memoria la imagen de ese momento que pasó con ellas, ya consideradas como sus hijas a pesar de que no hubiera vínculo sanguíneo alguno.
«Dónde estarán esas niñas…»
¿Su cabeza? Un volcán a punto de entrar en erupción. Doña Sofía ya no supo qué hacer salvo… ¡El dueño de la casa rural! Casi se precipitaba la noche del domingo 8 cuando llegó allí. Tras hospedar a sus últimos clientes, este recordó que las desaparecidas hablaron de un viaje en barca por el Pozo. A continuación, dieron la alerta al cuerpo de la UME para que mandaran efectivos a la localización. Doña Sofía se sumó a la batida. El mercurio no dio tregua: casi diez bajo cero. «Señora, déjenos hacer nuestro trabajo, agradecemos su colaboración». Compungida de angustia, vio cómo remolcaban la barca con sus dos remos, una mochila negra de la que colgaba un llavero con las iniciales de Ángeles Pausini García y una libreta cuya primera página rezaba: te quiero, María.
@0606Anas, mayo
Título: Bajo Cero
Estrellas mes: 3
Palabras: 1001
Objetivo Relato: #1
Objeto oculto 1: #13
Objeto oculto 2: #22
Extras:
Protagonista femenina, milpalabrista, Test de Bechdel
Comentarios:
@ErikaFortunity, micro y relato abril; @sinciforma, relato y micro abril; @isefran, relato y micro abril; @jesusakarton, relato y micro abril
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Buenas tardes
ResponderEliminarPues ya he leído tu relato y tu micro. Empiezo con el micro.
Del micro, comentarte que me ha gustado esa referencia final al lector. No puedo decir mucho más sin destriparlo.
Sobre el relato, muy bien logrado el ambiente. Primero, veo relación con el microrrelato. Luego, como te he dicho, las descripciones que haces del pueblo, el viaje de las dos chicas, los nombres de barrios, de sitios que visitar, etc. te trasladan a esos típicos viajes de turismo rural. Hace mucho tiempo que no los hago, pero tengo buenos recuerdos y, también, me ha evocado un verano, de hace ya 12 años, en que visité Asturias.
Luego, la historia en sí mantiene la intriga. Me temía cuál iba a ser el final, pero mantuve las dudas hasta el último momento.
Un detalle. En este párrafo, donde dice "aunque larga", creo que al editar has borrado algo o sobra el "pero":
Entre el miércoles 3 y jueves 4, se patearon los barrios de Rosales, Escuelas y Pedroa, disfrutando del aire puro del cercano mar y de la hospitalidad de sus habitantes, aunque larga, pero la ruta no daba para conocer a sus más de ochocientos treinta.
Buenos relato y micro. Un saludo.
Juan.
¡Ups! Es verdad, tienes toda la razón. Sobra el pero. Lo corrijo de inmediato.
EliminarVes, siempre es bueno contar con la opinión de tus lectores ^_^
Gracias, Juan. Pero vamos, que voy a seguir dándolo todo para que lo disfrutéis todo!
¡Nos seguimos leyendo!
¡Corregido!
ResponderEliminarHola. Muy interesantes tanto el micro como el relato. Me gusta que estén entrelazados.
ResponderEliminarEl micro es corto, pero dice mucho.
El relato está lleno de tensión. Muy bien logrado.
La angustia de la mujer se refleja muy bien. Y las características de esas mujeres rurales. Que aunque sean mayores, son fuertes como rocas.
Me han gustado mucho.
Saludos y nos vamos leyendo.
Corto pero intenso, era mi intención y parece conseguido. Es la esencia del microrrelato y me alegra que te haya gustado.
EliminarRespecto al relato, decir que me animé a viajar mientras escribía. La verdad es que consulté la info por la Internet. Pero me lo apunto como próximo destino sabático, que la ciudad parece que no pero poco a poco te drena...
Gracias por comentar, Isefran. Para eso estamos, para cada día intentar mejorar.
¡Nos leemos!
Vaya una historia! Un buen punto empezar con el micro y la busqueda de las niñas parece tan real que asusta. Quizá lo que pudiera puntualizar es que si tiene contenido sensible aunque quede al aire, pero consigue captar muy bien la atencion y se nota wue t3 has documentado para situarte en ese pueblo. Me ha gustado mucho la ambientación, enhorabuena, ademas el tema pozo y lo de ir en barca me dan bastante mal rollo. A pesar de ser ambiguo creo que el final es bastante contundente y dejarlo justo ahí me parece un acierto, muy bien, enhorabuena :3
ResponderEliminar.KATTY.
Muchas gracias, Katty! Es por lo que me gustan los finales abiertos: cualquier cosa es posible. Y en cuanto al contenido sensible, sin querer, me ha salido como que está pero no expresamente. ¿Quizá porque se dio el milagro? Ahí lo dejo, que aún quedan retos por delante ;-)
EliminarGracias de nuevo, Katty. ¡Nos leemos!